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SEGURIDAD ALIMENTARIA EN EL EMBARAZO: VOLUMEN I - APTHISA
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SEGURIDAD ALIMENTARIA EN EL EMBARAZO: VOLUMEN I

SEGURIDAD ALIMENTARIA EN EL EMBARAZO: VOLUMEN I

¡Buenos días chic@s!

Después de machacaros todo el verano con la piscina, hemos decidido enfocar las siguientes redes a los cuidados de la alimentación en embarazadas.

En uno de los últimos cursos que hemos impartido, de gestión de alérgenos, una camarera se quejaba de que lo peor que le podía tocar como cliente era una embarazada. Hay una frase que ella dijo que no pareció muy apropiada para describir la situación de este colectivo:  “¡Señora que no está enferma, que sólo está embarazada!” Y es verdad, lo que hay en ocasiones es falta de conocimiento: se escuchan campanas y no se sabe dónde:  “No se pueden comer ensaladas ni frutas” “No se pueden comer embutidos” “No se pueden comer algunos pescados …” y ya lo más grave “¡Deshágase del gato señora!”.

Vamos a ir por partes: veremos las principales patologías con las que se debe tener cuidado durante el embarazo y vamos a ir tratándolas en profundidad semana a semana ¿os parece?

Comentar que también es importante prestar especial atención a la composición de la dieta nutricionalmente hablando. En este punto no nos meteremos en profundidad, puesto que nosotras no somos “expertas” ;). Simplemente comentaros que la idea de que “hay que comer por dos” está ya totalmente abandonada, y prima la CALIDAD sobre la CANTIDAD. Se cree que tan solo es necesario incrementar el consumo de calorías en torno a 300kcal más/día (para ser concretos estudios sugieren que estas necesidades van de las 0-150 kcal/día primer trimestre hasta las 350-450 kcal/día el tercer trimestre. ¡Como veis no es mucho!

Bueno, pues volvemos a lo nuestro: ¡a seguridad alimentaria! ¡No entremos en pánico! Es cierto que las embarazadas pasan a considerarse población “de riesgo”, es decir, personas inmunodeprimidas a las que una enfermedad alimentaria no afecta igual que a a un adulto sano. Va a haber tres enfermedades de transmisión alimentaria que deben tener muy presentes: Listeriosis, toxoplasmosis y anisakiasis. Otra semanita la dedicaremos al tema de los pescados azules y la intoxicación por mercurio pues recientemente han salido recomendaciones de la EFSA referentes a este tema.  Hoy vamos a empezar de forma general, con las recomendaciones que establece la AECOSAN en su página para la alimentación de las embarazas y en las próximas semanas, como decimos, explicaremos patología a patología: alimentos implicados y manipulación a realizar. Los siguientes listados son extraídos tal cual del folleto informativo de AECOSAN para la alimentación en el embarazo:

Normas básicas de manipulación higiénica de los alimentos para embarazadas (aunque como veréis esto es para todo el mundo…¡no me seáis cochinos!):

  • Lávate las manos con jabón y agua caliente, al menos durante 20 segundos, antes y después de manipular los alimentos, tras contactar con cualquier material sucio (pañales, residuos, animales) y especialmente después de usar el cuarto de baño.
  • Las manos, las superficies y los utensilios de cocina utilizados se deben lavar a fondo después de manipular carne, pescados, aves de corral, frutas y vegetales no lavados y cualquier otro alimento crudo.
  • Guarda los alimentos cocinados en el frigorífico el menor tiempo posible y mantenlos en recipientes cerrados, separados y lejos de los quesos y los alimentos crudos. Si los compras ya cocinados respeta la fecha que se indica en la etiqueta.
  • Asegúrate de que tu frigorífico mantiene la temperatura correcta (4 o C o menor). 8 Cuando utilices un horno microondas, presta atención a las instrucciones del fabricante para asegurar una temperatura uniforme y suficiente en los alimentos.

Precauciones que tienes que tomar con algunos alimentos

  • Lava las frutas y hortalizas crudas. Puedes utilizar agua con lejía apta para desinfección del agua de bebida (consultar la etiqueta), a razón de 4 gotas por litro de agua. Sumerge las frutas y hortalizas durante al menos 10 minutos y después realiza un enjuagado abundante con agua potable.
  • Cocina completamente las carnes hasta alcanzar los 71 o C (debe cambiar de color en el centro del producto).
  • Las comidas así como las sobras de comida, no deben consumirse frías. Asegúrate de calentarlas a más de 75 ºC.
  • Si necesitas algún complemento alimenticio a base de vitaminas y minerales, toma sólo aquéllos que te prescriba tu médico.
  • Lee detenidamente el etiquetado de los alimentos, especialmente las advertencias y condiciones de uso.
  • Modera el consumo de cafeína de cualquier fuente (café, té, bebidas de cola, bebidas “energéticas”, yerba mate…).

Alimentos que debes evitar durante el embarazo

  • Grandes peces como el pez espada, el tiburón, el atún rojo o el lucio.
  • Leche cruda y quesos frescos o de pasta blanda (Brie, Camembert, tipo Burgos o quesos latinos, mozzarella y quesos azules) si en la etiqueta no dice que estén hechos con leche pasteurizada.
  • Quesos rallados o loncheados industriales. Quita la corteza de todos los quesos.
  • Frutas y hortalizas crudas que no se hayan pelado o lavado y desinfectado previamente (incluyendo ensaladas embolsadas y las consumidas fuera de casa).
  • Brotes crudos (soja, alfalfa…).
  • Huevos crudos o preparaciones elaboradas con huevo crudo (salsas y mayonesas caseras, mousses, merengues y pasteles caseros, tiramisú, helados caseros, ponches de huevo…).
  • Carne cruda o poco hecha (carpaccios).
  • Productos cárnicos loncheados envasados. Estos alimentos sí pueden consumirse después de cocinarse a más de 71 o C (en croquetas, rehogados, pizzas…).
  • Si no estás inmunizada frente a la toxoplasmosis (consulta a tu médico) evita el consumo de productos cárnicos crudos curados (chorizo, salchichón, salami, jamón curado…).
  • Patés que se vendan refrigerados.
  • Pescado crudo (tipo sushi, sashimi, ceviche, carpaccios), pescado ahumado refrigerado o marinado así como ostras, almejas o mejillones crudos.
  • Sándwiches envasados y otros alimentos preparados que contengan vegetales, huevo, carne, fiambres, pescado y derivados.
  • Consume sólo zumos recién exprimidos o zumos envasados pasteurizados.
  • No tomes bebidas alcohólicas.

Algunos consejos nutricionales

  • Realiza de 4 a 5 comidas al día: toma un desayuno completo ya que debe ser la comida que aporte un mayor potencial calórico (compuesto por lácteos, frutas y cereales), una comida no muy abundante, una merienda ligera, cena pronto (puedes tomar una pieza de fruta o un lácteo antes de acostarte) y evita picar entre horas.
  • Aumenta el consumo de frutas y hortalizas, para cubrir la mayor necesidad que tiene tu organismo en esta etapa de vitaminas y minerales.
  • Come pescado 3-4 veces a la semana (principalmente pescado azul), ya que aporta ácidos grasos omega-3 y otros nutrientes esenciales, necesarios para el buen desarrollo del feto.
  • Bebe al menos 2,3 litros de agua al día (de 8 a 10 vasos). Los alimentos también te aportan agua.
  • Consume con moderación fritos así como alimentos ricos en grasas y azúcares.
  • Modera el consumo de sal

Bueno, pues hasta aquí información genérica. Cuando expliquemos cada patología entenderéis muchas de las directrices suministradas.

¿Coinciden con las pautas que os han dado vuestros médicos o la información de la que disponíais?

¡Animaros a comentar!

Recordad que “Juntos alimentamos la seguridad”

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